La firma digital, trámites más rápidos y eficaces

La firma digital: futuro del sector tecnológico a partir de 2015

Dentro de las evoluciones que nos marcan las nuevas tecnologías en nuestras interactuaciones con proveedores, clientes y administración está creciendo, potenciado por las Entidades Públicas y respaldado desde la Comunidad Europea, el uso de la firma digital. Lejos de ser una moda o tendencia es una revolución, dispuesta a asentarse de manera paulatina en el día a día, facilitando la formalización de documentos sin necesidad del uso de papel y agilizando las comunicaciones de un modo acorde con los nuevos hábitos tecnológicos en nuestra vida cotidiana.

Qué es la firma digital

La firma digital es la aceptación de un documento electrónico vinculándolo a una clave de firma que permite identificar unívocamente a la persona firmante y detectar que el documento no ha sido modificado posteriormente a la realización de dicho proceso de firma.

De este modo pueden realizarse telemáticamente gestiones o tramitaciones de documentos electrónicos con garantía legal, simplificando los procesos al poder formalizar las relaciones sin necesidad de desplazamiento. En las firmas digitales no existe papel, por lo que el documento electrónico o informático es el soporte del contenido y unos bits organizados son la clave de firma asociada a dicho documento. El proceso se realiza por métodos criptográficos, asegurando la protección de los documentos y acciones realizadas. La seguridad que otorga da fiabilidad al emisor y receptor de que los contenidos compartidos son realizados, revisados y aceptados por una persona determinada, evitando que pueda acceder un tercero a dicha información, alterándola o modificándola. Por todo ello, se trata de un medio seguro y eficaz con plena garantía para las partes.

Es importante que diferenciemos el concepto de firma digital del de firma electrónica, pues esta última debe entenderse en un concepto más amplio en el que una persona acepta el contenido de un documento o mensaje, a través de cualquier medio electrónico, por ello la firma digital está incluida dentro de la electrónica. También es importante diferenciar la firma digital de lo que se denomina firma digitalizada, que consiste en la incorporación del aspecto gráfico de la firma manuscrita.

Uso en la administración

Una de las medidas más potenciadas desde la Unión Europea ha sido el desarrollo de la legislación acerca de los modelos de gestión electrónica, a partir de la cual se agilizan las comunicaciones entre la Administración y los ciudadanos y empresas. Cabe destacar que en nuestro país desde el año 2013 viene impulsándose, mediante el certificado electrónico, el uso de la facturación electrónica por las administraciones públicas, por lo que será obligatorio su uso, como detallaremos a continuación, desde el 15 de enero de 2.015.

En esta línea la Administración admite la presentación de documentación con firma electrónica ya sea generada directamente con el DNI electrónico, al que se ha dado un fuerte impulso con la nueva versión 3.0 que potencia y aumenta sus funcionalidades, o por otro medio de firma electrónica validado (certificado electrónico, pin24h, etc.)

Por todo ello, una vez que el marco legal ha sido adecuado a las nuevas necesidades, se abre la posibilidad de hacer uso de éste ante un litigio o reclamación, siendo el impulso necesario que la tecnología de la firma digital precisa para implantarse globalmente. Esto va a permitir que se aumente la eficiencia y se reduzcan los costes de las administraciones, optimizando los procesos, agilizando los trámites y evitando esperas.

Negocios y otros sectores

El ámbito sanitario ha sido uno de los primeros en incorporar esta tecnología, incluyendo de forma electrónica el historial clínico, la tramitación de servicios y la tarjeta sanitaria (que contiene certificado electrónico), por lo que toda la relación con el ciudadano podrá ejecutarse digitalmente.

En el sector financiero, las gestiones desde móviles y tabletas y el acceso de los clientes a los canales web ya se realiza desde años atrás, con la validación de diversas operaciones a través de algún tipo de firma electrónica. El futuro pasa por eliminar progresivamente todos los archivos y documentos en papel, hasta implantar el uso exclusivo de la tramitación digital. Esta misma tendencia comienza a implantarse en otros sectores de la actividad económica como seguros, utilities, telecomunicaciones y retail donde cada día es más habitual la posibilidad de firmar electrónicamente contratos y notificaciones por parte de los clientes finales.

Año 2015

Esta evolución de las relaciones entre personas, físicas o jurídicas, nos lleva a 2015 como año clave en la instauración del uso de la firma digital. A partir del día 15 de enero todas las facturas de proveedores de la Administración Pública deberán ser electrónicas. El cumplimiento de esta medida será obligado al estar establecido por ley, por lo que en este caso, el avance tecnológico es impuesto en favor de una mayor eficiencia para ambas partes en el proceso de facturación con los mencionados ahorros en desplazamientos, papel y oficinas más la consiguiente agilización de las gestiones.

Es previsible que la firma digital seguirá un camino similar considerando el gran número de ventajas que aporta a todas las partes intervinientes.  La innovación y el avance de esta tecnología van a permitir que las relaciones entre ciudadanos, empresas y administración cambien radicalmente, al otorgar la posibilidad de que se tramiten de forma más rápida y eficiente.

Si todo son mejoras y va a ser ineludible el afrontar las prestaciones que nos ofrecen las nuevas tecnologías, ¿por qué no comenzar a usar la firma digital cuanto antes anticipándonos a nuestra competencia con las ventajas que ello conlleva?